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15 dic. 2010

Historia movida I : De etruscos, griegos y mujeres promiscuas



Los autores helenos describieron a los etruscos como gentes vagas, poco industriosas y dadas a los placeres, lo cual, según su criterio, explicaba el porqué de su decadencia. Sin embargo hay que reconocer que los griegos, arrastrados por una hostilidad manifiesta, exageraban sus juicios. Con el tiempo, la visión de los griegos se modificó en un sentido más ajustado a la realidad e incluso resaltando ciertos aspectos positivos de su cultura como, por ejemplo, los arúspices etruscos que centraban su tiempo y energía en adivinar el futuro examinando entrañas de animales (como el hígado de bronce de la ilustración), el cual pudo servir de guía para iniciados.

Uno de los rasgos característicos de los etruscos era el banquete, el cual era una institución en sí mismo y un acontecimiento social y cultural propio de la aristocracia o domini etrusca, en la cual también participaban los serviles o esclavos, pero con distinto y obvio fin. Los griegos recuerdan la suntuosidad de las mesas, en torno a las cuales se disponían los comensales tendidos sobre triclinio y atendidos por numerosos esclavos y esclavas en porretas.

Aunque quizá el rasgo más singular de la sociedad etrusca era la posición que ocupaba en ella la mujer. A los griegos, en particular, les llamaba la atención la participación de las mujeres en los banquetes, su afición a la bebida, su continua compañía con hombres, su presencia en los juegos o la gran permisividad sexual de que supuestamente hacían gala. Los griegos criticaban escandalizados aquellas costumbres opuestas a las suyas y que consideraban propias de cortesanas. Ellos preferían los efebos, obviamente.

Según Teopompo "es costumbre entre los etruscos poseer a las mujeres en común; éstas procuran gran cuidado a su cuerpo y a menudo hacen gimnasia incluso con hombres. No es una deshonra que se muestren por completo desnudas. Además, banquetean no con sus propios maridos, sino con cualquier hombre, y brindan a la sallud de quien quieren. Los maridos crían a los niños sin saber quién es el padre. No es vergonzoso para ellos fornicar en público y cuando están reunidos entre amigos o familiares, actúan de la siguiente forma: una vez que han cesado de beber, los esclavos les llevan bien prostitutas, bien hermosos muchachos o incluso mujeres casadas".

La mujer etrusca, por tanto, muestra paralelismo con la espartana en cuanto a que las costumbres de ambas en el matrimonio eran muy abiertas, hasta el punto de que la bigamia no era mal vista, y poseían ambas una notable independencia económica. De igual modo, la mujer etrusca era similar a la puta ateniense: ambas eran libres.
























Muhér sesuá, jarl.