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23 dic. 2010

Ψ El diván II: Efecto Forer



"Vivimos en una sociedad profundamente dependiente de la ciencia y la tecnología y en la que nadie sabe nada de estos temas. Ello constituye una fórmula segura para el desastre."
Carl Sagan


Ignorancia. A eso le temía Sagan, el último de los grandes divulgadores científicos (con el permiso de Dawkins, Asimov, Hawking...). La consideraba enemiga inherente a nuestra propia naturaleza, más dada a las explicaciones sobrenaturales que a socavar las hipótesis científicas hasta que no quede otra salida que aceptarlas.

El efecto Forer o Barnum mezcla la ignorancia y la idiocia, con grandes dosis de picaresca por la otra parte. Se trata de un arma del cual sacan mucho, muchísimo partido ciertos trepas y gusanos como los astrólogos, magufos y demás basura humana.Consiste, básicamente,  en asumir como propias afirmaciones generales de individuos supuestamente preparados para ello y, sin embargo, no son más que pinceladas de una personalidad ambigua que pueden aplicarse a cualquiera.


Por poner varios ejemplos que pueden ilustrar el tema :


-"Tienes un familiar bastante delicado de salud".
-"Veo nuevos proyectos en ti" o "Vas a cambiar de trabajo en un futuro muy próximo" (generalmente a gente joven)
-"Eres amigo de tus amigos, te preocupas por los demás, eres generoso y das la cara"
-"Eres simpático, pero tímido al principio"
-"No te gusta la gente mentirosa"



Es decir, creemos que una afirmación que puede aplicarse a muchísima gente está hecha a medida para nosotros y , sin embargo, lo único que hacen es dorarnos la píldora. Lo peor de todo es...que disfrutamos con ello. Es jodido, sí.

Disfrutamos porque consiste en un efecto de validación personal que juega con nuestro autoconcepto y , por extensión, con nuestro autoestima. Juega en términos positivos, todo hay que aclararlo. Vivir la vida sin magia, al fin y al cabo, es asumir los defectos propios y eso duele. Siempre resulta más agradable que venga un desoficiado a sacarte el dinero y te diga lo que quieres escuchar.


Puedes distorsionar todo lo que quieras el espejo donde te mires, pero cuando se rompa te quedarás únicamente con la imagen real, es decir, la que no querías ver.